Formación
Formarnos, ¿para qué?
La formación es un desafío que nos invita, siempre, a actualizar el Carisma de Santo Domingo. Es una de nuestras tareas principales y, en gran parte, de ella depende la autenticidad de nuestra vocación y la calidad de nuestra vida comunitaria.
La Congregación, entroncada en la Orden Dominicana, ha integrado la formación como un elemento esencia del Carisma, indispensable para el ejercicio de nuestra misión como predicadoras de la Palabra.
Hasta mediados del siglo XX, la formación se llevaba a cabo en un único noviciado y bajo la dirección de una maestra. Posteriormente, dadas las exigencias de la realidad, se estructura la formación en dos etapas:
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Postulantado y Noviciado.
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Profesas temporales.
El tiempo de formación se distribuía de la siguiente forma: un año de Postulantado, dos años de Noviciado y cinco años de Estudiantado, dividido, éste, en dos periodos. La estudiante, durante el segundo periodo de formación, puede ser destinada a otra comunidad para tener la oportunidad de experimenta rnuevas formas comunitarias e implicarse en tareas apostólicas o hacer estudios civiles o de Teología que le capaciten para la misión.
La Formación Permanente es una de las prioridades de la Congregación. Su objetivo es la actualización y renovación interior de las hermanas.
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La Formación Permanente atañe más al ser que al hacer.
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Incide en toda la persona, sobretodo en sus actitudes.
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Capacita para responder mejor a las exigencias de la misión.
El plan de Formación Permanente, en nuestra Congregación, abarca tres niveles: Personal, Comunitario y Congregacional.
Esta formación nos da la posibilidad de ir actualizando y completando nuestra formación y, muchas hermanas han podido acudir a Institutos y Facultades de Teología para obtener las titulaciones correspondientes a: Declaración Eclesiástica de Idoneidad, Diplomatura, Bachillerato, Licenciatura en Ciancias Eclesiásticas y Teología.
Reconocemos la importancia de esta constante renovación para predicar el Evangelio a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo en un lenguaje comprensible, con unos contenidos adecuados y en unas circunstancias cambiantes.
El responsable de impulsar esta formación es el Equipo de Formación Permanente que, juntamente con el Consejo General, se encarga de llevar a cabo la programación que cada Capítulo General determina.